lunes, 14 de diciembre de 2015

Y si no puedo dormir

A veces los “¿y si?” no me dejan dormir. Llegan y empiezan a revolotear en mi cabeza. "¿Qué habría pasado si no hubiera tomado esa decisión?", "¿Qué sería de mí si hubiera escogido el otro camino?", "¿Me equivoqué al tomar escoger esto y no lo otro?", "¿Y si se lo hubiera dicho?", "¿Y si hubiera saltado?" "¿Y si…?"

Una vez, reflexionando sobre el tema, una amiga me dijo que de los “¿y si?” nos podíamos deshacer haciendo que pasaran a ser certezas. Pero, a veces, también me quita el sueño cuando intento cambiar ese camino y me llevo la decepción que había esquivado tiempo atrás. Aquella de la que tenía miedo y por la que no había sido valiente, por la que había cambiado mis pasos. Entonces vienen los “¿y si hubiera estado quieta? Pues que nunca habría sabido que iba a ser una decepción y seguiría viviendo con "¿y si?" clavado.

Los otros “¿y si?”, los que ya no tienen vuelta atrás, es mejor no pensarlos. A fin de cuentas, nosotros construimos nuestro propio camino, y si estamos construyendo el de este presente, es porque confiamos en que la meta del futuro nos permita dormir tranquilos. 

sábado, 13 de junio de 2015

Los buenos errores

Con el tiempo, hasta las personas más indecisas encuentran lo que quieren. O lo que deberían querer. Y, descubren lo que pueden esperar y exigir de cada persona, se adaptan.

A veces, ese aprendizaje llega tras un error o traspiés, que te ayuda a valorar lo que SÍ quieres frente a lo que NO. Entonces,te das cuenta de lo más simple. Que solo quieres gente a tu lado con la que puedas ser tú de verdad, que no te tenga que exigir nada, ni de la que tengas que pedir tú. Ya os lo dais sin esa necesidad de mando. Gente con la que no tengas que callarte por miedo a lo que pensará de ti,gente que te haga temblar pero solo por cosas buenas, nunca por miedo a equivocarte; gente con la que después no tengas que empezar con los "debí decir...", "debí hacer...", porque te ha dejado ser tanto tú mismo, que ya lo has hecho o dicho. O gente a la que nunca negarías. 

Y de esto, puedes empezar a ser consciente en un retroceso, un traspiés.En una vuelta a serte infiel a ti mismo. Pero, los errores, dejan de serlo cuando aprendes de ellos. Cuando el cargo de conciencia se convierte en una decisión que piensas seguir.

Benditos sean algunos errores, hasta los que más han dolido.