viernes, 5 de febrero de 2010

-Di mi nombre
-¿Para qué?
-Dilo, por favor.
-Llanos
Y entonces sonríe cual tonta o loca

-Ahora llámame como lo hacen las personas que me quieren
-Llanitos- Fue suave, y con esa sonrisa que sólo él tenía.
Y entonces sonríe cual loca o tonta, pero con una cara de felicidad aún mayor

-No sé a qué viene toda esta tontería
-Viene, a que cuando tú pronuncias mi nombre, me siento especial, es la forma en que tienes de decirlo, la forma que tienes de mirarme cuando me estás llamando. Eres tú…