jueves, 30 de abril de 2009

...Las madres de Mayo...


“Las madres de plaza de mayo jamás negociaremos los principios, sembramos un surco con amor, resistencia regando con nuestras lágrimas. Lágrimas y dolor convertidos en lucha aspiramos a dejar los ideales de nuestros hijos bien altos, levantamos sus banderas y rechazamos la muerte, trabajamos por la vida; no aceptamos reparación económica, la vida no se negocia, la vida vale vida. Queremos una democracia revolucionaria donde no haya injusticias, luchamos por la justicia, una justicia que viene desde la Ética, sin jueces cómplices y corruptos participes de la dictadura, que aun hoy están sentados en los estados judiciales, estamos seguras que llegará el día que todos los asesinos represores y torturadores vayan a prisión, es el único lugar donde deben de estar no libres en las calles, y menos en los puestos de gobierno, gracias a las leyes de perdones de los políticos cómplices [...] "



...32 años de lucha...

Dolor. Apenas puede abrir los ojos, nota como circula la sangre por ellos, aunque ya no recuerda si le golpearon ahí. El último golpe que recuerda fue en la barriga, un rotundo golpe que la dejó tumbada en el suelo, donde se golpeó en la cabeza, y desde ese instante, ya no sabe nada.

¿Sigue siendo de noche? Intenta incorporarse, tal vez haya cerca una ventana que le conteste a la pregunta. Apenas puede ponerse en pie, se da cuenta que está descalza, y apenas siente los dedos, pequeños, ahora lo recuerda. "Tenes unos pies hermosos, nenita. Seguro que muchos chicos han deseado besarlos, no opinarán lo mismo cuando dejen de ser bellos” Eso es lo que escuchó en un momento de lucidez. Un escalofrío, que recorre todo su cuerpo, le hace caer de nuevo al suelo. Y los recuerdos vuelven a su mente, la interrupción en la antigua casa familiar, donde creyó estar a salvo. Los gritos de su padre rogando que no se la llevaran. Las lágrimas de su madre, los rezos de la abuela. “Parece que a vos os gusta el Che, dejará de gustarte y acabarás contándonos todo lo que sabes” Dolor. El dolor le vuelve a la mente, no quiere ser débil, no quiere llorar, pero se siente sola, siente que le falta el aire, ahora si siente el dolor de los pies, el del golpe en la cabeza, el escozor de los ojos, el inmenso malestar del estómago…No quiere llorar, no quiere quejarse, no quiere gritar…

Tiembla…

Pasos…

Voces...

Alguien ha entrado en la celda, aunque apenas puede verla, sus ojos no quieren abrirse.

Nota un abrazo cariñoso y dulce.

-No te preocupes, debes de ser la nueva. El dolor físico se pasa, no dejes que sean más que tú.

Vislumbra algo del rostro de quien le habla, todo son golpes y moratones, Se deja abrazar, y se deja querer.

-Yo…Yo…- Temblará otra vez.“Shhht, no hables mi ciela, si no te dolerá más. Esto va a ser duro, muy duro, pero voy a estar aquí, acurrucándote.”

-¿Cuánto llevas aquí?

-Demasiado, y lo estaré hasta que nazca mi bebo. Mira, pon la mano aquí, que notemos algo de vida.”

No entiende nada. Esa extraña mujer,que debe de llevar ahí mucho tiempo, y que misteriosamente irradia felicidad y optimismo…

Meses más tarde, tras muchas más torturas, pero ni una sola confesión, esa mujer con la barriga enorme, albergando vida como más de una vez le dijo, rompería aguas, y nunca más volvió. Ella seguiría allí,perdiendo la vida, sin morir.

Unos meses después, el imperio del terror daría fin, pero para ella, la vida nunca más volvió a ser vida, hasta que comprendió que el bebé de aquella mujer, que se convirtió en su protectora, cuidadora y amiga, había sido regalado, eso le dio fuerzas para vivir. Recordaría una y otra vez sus palabras; "No permitas que se lo regalen a cualquier familia de militares, encuéntralo." Entonces no entendía nada, pero ahora, fuera, lo comprendió. Los niños nacidos en cárceles, eran regalados al nacer, repartidos entre los crueles verdugos, como si se tratase de un trofeo en lugar de una vida...

Vida. Tenía que luchar por aquello que le había dado vida durante meses.Se pondría a investigar, para encontrar a su bebé, como más de una vez bromearon. "Cuando salgamos de aquí, este será nuestro bebé, lo cuidaremos entre las dos, y será libre..."Cada domingo iría a la plaza de Mayo, aunque ella no fuese ni madre ni abuela, se veía en la obligación de encontrar ese bebé que les regalaba vida, ese bebé que en más de una ocasión le hizo sonreír, cuando no era tiempo de sonrisas…

[Nunca podremos llegar a expresar todo el horror vivido...]

viernes, 24 de abril de 2009


Aquel día decidió que no iba a andar lloriqueando por los rincones, por mucho que le costara contenerse. Pero ya estaba bien de dar el tostón a sus amigos con lo mismo. Eran ya varios años, y cuando parecía que todo había acabado, volvía a caer, justo cuando más fuerzas creía que tenía, justo cuando por fin todo parecía llegar al fin, caía de nuevo.


Y eso era lo que sucedía aquel día, había decidido que iba a ir mona, que iba a ir a gusto consigo misma, que iba a ser ella a fin de cuentas. Y ese fue su error, porque todos la notaron distinta, incluso él, él que nunca la tenía en cuenta, que no se daba cuenta de ninguno de sus cambios, que había días que ella era invisible para él, pues justo aquel día, notó su cambio, su alegría.

Y se lo dijo, y la miró a los ojos y habló con ella como hacía tiempo que no lo había hecho, y bromeó sobre su pelo, y hasta se lo acarició. Y entonces ella volvió a notar como casi se le salía del pecho el corazón, como sentía ganas de abrazarlo, de quererlo...


Y le costó comprenderlo, pero por fin se dio cuenta de lo que ocurría. Por mucho que había insistido en su mente en que había puesto punto y final a aquella historia, algo continuaba en su corazón, y aquello era lo que le ocurría.


Esta vez con una diferencia. Se rendía. No le apetecía volver a subir a la cima y sentirse fuerte para después caer rodando otra vez. Esta vez se quedaba abajo. Tal vez tenía razón su amigo y ese filósofo, cuando más hundido estés, menos te costará después salir...


[Hoy he vuelto a caer y además me he vuelto a perder, no tengo nada que esconder. Busco tus deseos y sólo quiero: romper el cielo a pedazos, comerme el mundo a bocados, llevar tu nombre grabado...♫]

viernes, 17 de abril de 2009

...Sucedió un catorce de abril..


Era todavía temprano y aquella noche había dormido más bien poco, pero la alegría que le invadía no le permitió permanecer ni un minuto más en la cama. Se levantó de un salto que bien podría haber hecho un gran agujero en el suelo. Se dirigió hacia el armario y escogió bien su ropa. Su vestido blanco adornado con pequeñas florecillas rojas que lo inundaban de alegría. La alegría de aquel día en aquel país. También se puso sus nuevos zapatos rojos, lo lamentaría más tarde porque terminarían rozándole, pero aquel día era para presumir, y qué mejor que aquel par de zapatos que le habían regalado entre su madre y su hermana para su cumpleaños, ahorrando todo lo que pudieron para lograrlo. Ahora quizá las cosas fuesen a ir a mejor, o al menos eso quería creer ella.


Antes de salir, miro debajo del colchón, y cogió un pañuelo tricolor que se colocó rodeado al cuello.
En la calle, ya se oía el bullicio, los pasos y las carreras hacia la Puerta del Sol.
Ella no corrió, salió despacio, respirando fuerte, quería que quedara impregnado aquel momento en su mente para siempre, así como en su recuerdo. Miró atentamente a uno y otro lado mientras caminaba, para poder observar quienes iban a celebrar, quienes se sentía felices de aquello. Niños cogidos de la mano de sus padres que no paraban de sonreír y cantar. Gente del pueblo que tenía la tierna esperanza de que todo saliera bien de ahora en adelante.


Al fin llegó a la Puerta del Sol. Aquel día aparte de ser soleado debido a la recién llegada primavera, era tricolor, por todas partes imperaba el rojo, el amarillo y el morado. Colores alegres y cálidos que iban a suponer una nueva era, aunque la esperanza y la alegría fuesen a desembocar años más tarde en otra cosa bien distinta.


Allí estaba ella, sin conocer a nadie, su madre y su hermana habían preferido quedarse en casa, aquello, dijeron, no les iba a sacar de pobres, así que les resultaba indiferente. Ella sin embargo era como su difunto padre, metida a política, republicana, atea, liberal.
Se encontraba allí, rodeada de gente que no conocía pero que se comportaba como si fuese su familia. De pronto notó que alguien le tocaba la espalda, se dio la vuelta y comprobó que se trataba de un chico alto y delgado, moreno y con unos ojos enormes, hermoso sin duda. "Se le ha caído esto" y le tendió el pañuelo tricolor. Un "gracias" y una súbida de color a sus mejillas...

Se había proclamado la República entre la alegría y la esperanza de casi todo un pueblo...
Y también llegó el amor para una joven muchacha que estrenó aquel día unos zapatos rojos tan hermososo como ella. Todo sucedió un catorce de abril...
PD: Me habría gustado publicarlo en su día, pero estaba muy liada con los estudios y eso.

miércoles, 8 de abril de 2009

...Entre el amor y el odio...


Siempre he tenido una teoría. Todos vivimos en una frontera, una línea imaginaria nos separa del amor y del odio, unas veces ponemos un pie en el amor, otras en el odio, pero casi siempre procurando dejar el otro pie en la frontera, para no traspasar del todo los límites, así el camino de regreso será más sencillo.

¿Qué ocurre cuando no somos capaces de mantener un pie en la zona neutral y terminamos posando todo nuestro cuerpo en uno u otro lado?

Cuando terminamos en la zona llamada Amor, nos creemos en una nube, lo vemos todo más hermoso, distinto. Lo llenamos todo de optimismo, de inocencia, de bondad, puede que hasta de dolor, pero eso ocurre porque estamos de camino de vuelta.

Lo peor, lo peor es caer en el lado Odio. Nos cegamos, queremos vengarnos, hacemos cosas que en otra ocasión no haríamos, nos convertimos en otros. Pero se puede salir

Tengo miedo. Miedo porque te esperé demasiado tiempo en la zona Amor, creí que podíamos, y tú, te marchaste hacia Odio. Puedo entender que te hicieran daño, que desearas vengarte, pero no puedo comprender como has permitido que te cieguen de tal modo, sin oponerte. Cómo has dejado que esto ocurra. Creí que estabas de mi lado, que querías ese viaje a Amor, conmigo, y sin embargo, cuando creía que ibas a dar el último paso, te marchaste hacia el Odio.

He iniciado el viaje de regreso. No quiero esperarte más. Vuelvo a mi zona neutral, porque todo cuanto creí sobre ti, se ha roto.

Sólo un consejo, intenta salir del país del Odio antes de que sea demasiado tarde para ti, tanto que no puedas regresar…

viernes, 3 de abril de 2009

El último beso


…Último beso…

[Hay días que son más tristes que una despedida en la estación, pero a la mañana siguiente, al despertar descubrimos que ha sido sólo eso, un día, el resto se puede sonreír, la vida siempre nos da un motivo en los peores momentos.]

Ni una palabra. A veces no es necesario decir nada para entender lo más simple.
Ella comprendió rápido que ese sería el último. Aquel tren iba a llevarlos a los dos hacia el infierno, ella no podría volver a amar, y él mucho menos.Aspira lentamente su aroma, siempre ha olido tan bien que no sabe como va a ser su vida cuando llegue al lugar al que se dirige, ese en el que solo existe inmundicia.Su sabor es tan dulce, que ni los pasteles que su abuela le enviará podrán superarlo. No va a volver, eso lo saben bien ambos, la sentencia ha sido muy clara, con suerte le conmutarán la pena y le condenarán a cadena perpetua. Pero no quiere ser egoísta, no quiere que si eso ocurre se entere, su condena no puede ser la de ella también, no sería justo. Pero él no sabe que ella sería capaz de dar su vida, y de condenarla hasta mil veces por él...Apenas eran unos niños cuando se conocieron. Él militaba en las juventudes socialistas, con el hermano de ella, unas quedadas en casa y unas cuantas miradas cómplices sirvieron para enamorarse el uno del otro. Pero la guerra se llevó por delante todas sus ilusiones y sueños.Compartían todo, incluso ella decidió unirse al socorro rojo, al principio para estar más cerca de él, para tener algo en común, después porque con ello descubrió lo que sentía y creía realmente.
Fue con él con quien descubrió no solo el amor, también el mundo, el mundo visto desde otro punto de vista, la ilusión de vivir y luchar hasta el final. La guerra acabó y fue aún más desolador el final que la contienda.
Él huyó durante algunos años junto con su cuñado, hasta que los atraparon, sin juicio si quiera asesinaron a su compañero, y él se salvó porque conocía a muchas más gente, lo necesitaban para hacerlo hablar.La noche de los golpes ella creía morir, sentía en su propia piel el dolor de cada una de las palizas y torturas...Y ahora, después de tanto sufrir, después de tanto amarse y comprenderse, les toca darse el último...
El último abrazo, la última canción que cantarán juntos, el último regalo que podrán hacerse...El último beso, el más doloroso de todos. Y el más apasionado... Hasta ahora solamente se han abrazado, les vigilan atentamente, pero antes de que suba al tren de la muerte, saldrá corriendo tras él y le abrazará con todas sus fuerzas y se besarán, el beso más apasionado de todos, para poder saborearse, para poder recordarse siempre, para poder estar cerca hasta en el mismísimo infiernoElla le entregará un pañuelo, en el cual está la marca de sus labios, impregnado de su perfume...
Y él, él le ha entregado una última cosa muy valiosa...Y mientras ve como lo esposan de nuevo y lo suben a la fuerza al tren, notará una pequeña patada en su barriga, tal vez no esté todo perdido...Y le enviará un beso con la mano...Y jamás se olvidarán de ese día, de esa hora, de ese lugar, y de eso beso el que mejor sabor tuvo...Ese beso tan especial...El último...